Un poco de historia

Una alquería datada ya en el siglo XVIII

En la vega del río Amarguillo, en Madridejos (Toledo), nuestra alameda es un vestigio de lo que fue una gran extensión de árboles que rodeaban el pueblo.

Ya en 1770 fue cedida en su testamento por D.ª Ursula Mayorga, gran benefactora, a la Orden de San Francisco, cuyos monjes, instalados en Madridejos desde el siglo XV, cuidaron el palomar, trabajaron la tierra y aprovecharon los frutos de la huerta.

En la primera inscripción registral de 1913 aparece descrita tal y como la conocemos hoy: casa de labor, palomar, alberca y olmos negros.

En el año 1945 la alquería llega a nuestra familia después de una curiosa historia de transmisiones hereditarias. Desde esa fecha forma parte de nuestro pasado y ha sido el lugar de juegos y reuniones familiares desde nuestra infancia. En 2005, ante el imparable deterioro ocasionado por el paso de los años, nuestra familia decide restaurar los antiguos cuartos de labranza y el extenso palomar, revitalizar el entorno natural circundante y rehabilitar las edificaciones para originar un complejo de espacios e instalaciones adecuado a las actuales demandas del alojamiento turístico.

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